La aviación es una de esas industrias donde es común que la inspiración nazca desde niño, la mayoría de los profesionales del sector, pueden remontar sus más antiguos recuerdos a juegos con avioncitos de papel y sueños de volar por las nubes. Con la edad, esos sueños se convierten en un deseo de materializar una carrera profesional en la industria aérea. Es ahí donde las oportunidades o la falta de estas nos juega un papel importante en la decisión de entrar o no las carreras aeronáuticas.
Es ahí donde la sociedad juega un papel fundamental en crear esas oportunidades, pues como dice el dicho norteamericano “se necesita la ayuda de toda la comunidad para criar un niño”. Sin importar los recursos económicos disponibles para un joven que intente tener una carrera en aviación, siempre necesitará la mano solidaría de alguien para avanzar en sus sueños, pues más que otras carreras, la aviación está fundamentada en la experiencia y el traspaso de esos conocimientos.
En el discurso político popular siempre escuchamos promesas de inversión en educación y de integración de niños de menos recursos a carreras bien remuneradas. Pero, la mayoría de las veces estas promesas quedan en el aire. En un momento de crecimiento para la aviación nacional, es importante que tengamos una conversación honesta como sociedad, de cómo podemos integrar a nuestros jóvenes de todos los estratos sociales a estas nuevas oportunidades en la aviación nacional.
La aviación nacional no es un conteo de cuantos turistas llegan al país o de cuantos vuelos de aerolíneas extranjeras entran y salen; sino más bien, es el enfoque en lo nacional, en desarrollar las empresas y las instituciones nacionales que se encargan de participar en el sistema de aviación civil dominicano. El desarrollo de la industria se fortalece cuando se invierte en la seguridad operacional y hace posible que nuestros jóvenes tengan acceso a recursos sin importar su clase social.
Debemos aprovechar las amplias oportunidades que nos ofrece hoy en día la aviación nacional dominicana, nuevas plazas para pilotos de todos los niveles, nuevas plazas para controladores de tránsito aéreo, mecánicos, despachadores, administradores de aeropuertos, etc. En ese sentido saludamos el trabajo que ha venido realizando el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), y su nueva feria anual de empleos en el sector.
Pero debemos ampliar esas oportunidades e incluir a más jóvenes dominicanos. Aprovechar el poder del estado, el emprendurismo privado y la pasión de las organizaciones sin fines de lucro, y crear alianzas público-privadas con miras a ayudar a nuestros jóvenes a prepararse y alcanzar sus metas en el sector. Ideas como la creación de politécnicos y programas de aviación para bachilleres, diversificación de préstamos estudiantes para estudiantes de piloto, mayores ferias de empleo y sobre todo más colocación de profesionales del sector en la dirección de las diferentes instituciones del estado que tienen que ver con el sector.
Es importante que el estado promueva la creación de nuevas empresas aéreas y que ofrezca incentivos fiscales al sector, pero que a la vez empuje para mayor contratación de personal nacional. Es por esto por lo que hemos propuesto la creación de un plan nacional de desarrollo para la aviación civil, que incluya los diferentes niveles de la pirámide educativa y las ofertas laborales. Concretizar las oportunidades para nuestros jóvenes, cosa que esos sueños de avioncitos de papel se conviertan en los profesionales del mañana en la aviación nacional.